Tratados del Ado. Primer tratado: Del Ente Superior y la creación del Universo.


Al principio, el Ente Superior observaba la inmensidad del infinito y la Nada con pesar, pero en su propia naturaleza estaba el conocimiento y la capacidad del cambio. Así como sabía que el inicio del cambio dependía de él, el Ente Superior decidió que el infinito debía comenzar a tener una forma viva.
De este modo, tomó su poder y lo partió en tantos pedazos como pudo, dejando una parte en su mano izquierda, con la que moldeó lentamente una chispa. De esa chispa brotó el sol, y de sus reflejos salieron las estrellas.
El Ente Superior, viendo el universo iluminado, sintió que el infinito podía ser mucho más, así que tomó otro pedazo de su poder y comenzó a darle forma. Mucho más despacio, comprimiendo mucho más su poder, haciendo pedacitos pequeñitos en sus eternas manos, dio forma a los planetas. Colocó a Tellus en medio de todos ellos, sin se más importante que otro, del mismo modo que colocó Alza y todos los demás. Uno por uno los arremolinó entorno a las estrellas, de modo que no hubiera un solo planeta que pudiera quedar sumido en la oscuridad.
Entonces vio el Ente Superior que el universo tenía mucho potencial para albergar materia y tomó uno de los pedazos en los que había partido su poder, uno especialmente pequeño, y lo moldeó con su mano derecha. Con ella creó versiones de menor tamaño que los planetas y las esparció. Algunas quedaron a la deriva del infinito, sin estrella a la que adherirse, en la oscuridad. Otras se acercaron a los planetas y se arremolinaron junto a ellos, para así poder recibir la luz de las estrellas entorno a los que éstos giraban.
Y el Ente Superior vio entonces la infinitud colmada de materia y se sintió satisfecho.

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